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Mauro Giaconi

abr 27, 05:47

Hace un año que vivo en Buenos Aires; al poco tiempo de llegar le comenté a alguien que aquí se vive como en España en el 2000. Cuando me mudé a España en el 92, se me ocurrió que aquello era como Estados Unidos, de donde venía, en el ochenta y pico. Tiene que ver con el acceso al conocimiento. La internet ha mejorado mucho las cosas, pero no se ha logrado superar del todo la barrera socioeconómica que separa a muchas personas del conocimiento, de la información y de las herramientas de interpretación que hacen falta para salir adelante en el mundo contemporáneo. Hacía tiempo que no pensaba en esto—hasta que pasé hace unos días por Zavaleta Lab y vi la exposición de Mauro Giaconi.

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Jorge Fantoni

mar 1, 23:30

Hace un par de noches, Ral Veroni, Pepe Martín y yo le hicimos una visita (botellas de vino bajo el brazo) al dibujante Jorge Fantoni. La conexión es la siguiente: ellos tres se conocen desde hace un montón de años, de los ochenta-noventa y la movida del cómic underground, las revistas experimentales, los fanzines, esa que se dio a nivel mundial y yo vi desaparecer en España (no por completo, es verdad) con el advenimiento de internet, que absorbió buena parte de las iniciativas de este tipo. Aquí, me cuentan, también tuvo mucho que ver que todo se fuera al garete con la crisis de principios de los dosmil. Pero Fantoni es un resistente. Se ha buscado la vida como bien ha podido, y todo para no dejar de dibujar. Una impresión que tengo es que Argentina sufre una crisis de valores que viene de lejos—una instancia de esto queda clara cuando comparamos el reconocimiento que reciben muchos dibujantes del underground (comenzando por R. Crumb), mientras que aquí, a sus pares se les deja languidecer en el olvido. Así se mueren los países y las culturas—con esos olvidos—y admito que lo digo con un poco de rabia…

En fin, vuelvo a la tertulia con Fantoni. El tío me dio la impresión, desde un principio, de que considera que la exactitud en el dibujo coincide con la exactitud en la expresión (una versión del perfeccionismo). Esto puede parecer evidente, y si lo es, que alguien vaya y se lo explique a unos cuantos. A lo largo de los años, he tenido la suerte de conocer a esta clase de obsesivos por la exactitud en muchos campos del arte, y creo que son esa clase de artistas que prefieren hacer lo que tienen que hacer antes que perder el tiempo en busca de la fama (y la pasta). Me inspiran un gran respeto estos artistas (y muchas veces también como personas), aunque a veces no esté de acuerdo con sus ideas o su estilo.

Fantoni es, además, una especie de recluso, tímido y callado. Casi tuvimos que recurrir a la extorsión para que nos mostrara sus trabajos. Los primeros que vi son unos discos de vinilo, inútiles ya (más por la música que llevan grabada que por la cuestión tecnológica) sobre los que fantoni pinta, añadiendo al final el mecanismo de un reloj. Se me ocurre que se podría haber ahorrado el reloj, dejándolos simplemente con la pintura, pero creo que esta mentalidad utilitaria encaja bien con la de un dibujante de historietas; al fin y al cabo, en el cómic, el dibujo está al servicio del guión, y viceversa, lo cual tiende a proscribir esa clase de idealismo que los puristas, como exigiendo una esterilidad general, tanto defienden. Porque si la escritura y el dibujo están al servicio uno del otro, ambos son utilitarios con respecto al otro—aunque el trabajo final no lo sea.

Fantoni es, también, el autor de un cómic por entregas que se puede ir leyendo por internet: El Chorinauta, la historia (semiautobiográfica) de un hombre-cerdo que viaja a través del tiempo y entre mundos paralelos. La referencia al Eternauta resulta clara, pero el Chorinauta tiene su propia originalidad… sus propios recursos. Vale la pena echarle un vistazo, seguro que os engancháis y os convertís en fans (como me ha sucedido a mí).

[ Nota: Veroni me contó por teléfono que Fantoni vende los discos, claro, pero sin hacer esfuerzo comercial ninguno. Esa timidez que tiene, su preocupación más por su arte que por el comercio. Buenos Aires necesita buenos empresarios del arte, uno de los grandes recursos naturales que tiene la Argentina, y que está infraexplotado. (Lo digo por si alguien anda en busca de ideas para poner en marcha un negocio.) Una de las cosas que me hizo gracia de Fantoni es que entrega sus discos en cajas de pizza. En la reunión también hablamos del libro que Pepe Martín está preparando sobre estos discos. Cuando salga, escribiré un post para hacerle publicidad.]




Anoche estuve en la inauguración de la exposición de Pepe Martín. En broma le dije que lo suyo era drip-painting con dibujitos. Para mi sorpresa se lo tomó con el mismo sentido del humor con el que yo lo decía. Los artistas, especialmente en las inauguraciones, brillan por la falta de sentido del humor en lo referente a su obra.
Los cuadros de Pepe tienen una intensidad que sorprende a primera vista y sigue sorprendiendo conforme uno los mira y absorbe. En realidad, tienen dos intensidades que operan en conjunto para llegar con toda su fuerza al espectador. Una es el tema: el boxeo. Las figuras delatan toda la fuerza y la emoción de ese deporte que a tantos da asco por su violencia (precisamente porque consiguen su dósis de violencia espectacular en los telediarios y en el cine).

La otra intensidad proviene de las manchas de color, que aportan movimiento y, por eso, la sensación de que algo va a pasar, está pasando, ha pasado pero todavía no termina de pasar. En otras palabras, acción, y mucha.
Son cuadros que a primera vista parecen abstractos, a segunda figurativos y a tercera una mezcla de las dos cosas. Creo que esa es la intensidad combinada que quiero describir.
Se pueden ver en Espacio Y hasta el 30 de agosto.



Sigo sin salir de España. Pero sí que me voy aproximando a la Argentina.
Mañana, jueves, a la 19:30, en la Casa de América (Madrid), se presentan tres propuestas en una: Memoria: a 30 años del golpe militar. Se refiere al golpe de estado de 1976 en Argentina. Estarán Carmen Calvo, Ministra de Cultura de España, y José Nun, Secretario de Cultura de la República Argentina.

La primera propuesta parte de una canción de León Gieco, La memoria, y cuenta con obras de Carlos Alonso, Susana Beibe, Remo Bianchedi, Blas Castagna, Diana Chorne, Diego Dayer, Fernando Fazzolari, León Ferrari, Daniel García, Jorge González Perrin, Carlos Gorriarena, Leonel Luna, Eduardo Molinari, Sergio Moscona, Luis Felipe Noé, Omar Panosetti, Pérez Celis, Ernesto Pesce, Provisorio Permanente, Miguel Rep, Daniel Santoro, Mariano Sapia, Mariana Schapiro, Clorindo Testa, Carlos Trilnick y Luis Wells.

La segunda propuesta es un ensayo fotográfico de Inés Ulanovsky:, titulado Fotos tuyas.

Y la tercera es una colección de fotografías inéditas de tiempos de la dictadura, comisariada por Alejandro Reynoso y Pablo Cerolini, titulada En negro y blanco.