Un día normal
jul 15, 09:49
Por si no se han dado cuenta, vivo en Buenos Aires, capital, en un sitio llamado La Barraca Vorticista, una casa privada en la que existe un gran archivo de arte-correo y de poesía visual. En mi casa siempre es posible una conversación sobre algún tema artístico. No teníamos tele, hasta que llegó el mundial y nos prestaron una. No la he usado más que para ver partidos, incluida la final, que por suerte ganó España. Ya era hora.
Ayer, miércoles 14 de julio, fue un día normal para mí. Y es eso lo que quería contar. Me levanté a eso de las 7, hice café y leí la prensa por internet. Habitualmente leo el New York Times, El País, Página 12 y La Jornada, además de Libro de Notas y algunos blogs. Luego leo y contesto el correo electrónico y echo un vistazo a Facebook.
Más o menos a las 9 me puse con un artículo para Arsómnibus, donde escribo sobre arte. Este era sobre la nueva etapa de la galería de Alejandra Perotti, y aparecerá en breve en la revista, que sólo es digital y es muy probable que, en los próximos meses, con los cambios que estamos efectuando, se convierta en la principal referencia del arte contemporáneo argentino.
A las 11 o por ahí, terminado el artículo, me duché y salí a comprar cigarrillos, de camino a mi bar habitual, en San Cristobal, a pocas cuadras de casa. En él, la conexión wi-fi es buena y tienen un gran salón fumador. La camarera que me atiende ya se acostumbró a verme desplegar mis papeles, el i-pod touch, el móvil y el cenicero en una mesa para 4, y no se molesta si me quedo más tiempo del garantizado por el café que pido.
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