Bilingüismo
jul 27, 18:23

No sé cuántas veces he pasado por debajo de este letrero, que siempre me trae recuerdos de otros lugares, otras fronteras. Por la razón que sea nunca le había hecho una foto… hasta ayer.

No sé cuántas veces he pasado por debajo de este letrero, que siempre me trae recuerdos de otros lugares, otras fronteras. Por la razón que sea nunca le había hecho una foto… hasta ayer.
Al principio de Hipólito Yrigoyen, cruce de Avenida La Plata y Rivadavia, hay un colegio religioso enorme. En el jardín de la entrada siempre me ha llamado la atención que haya muchos gatos. Es como un asilo para ellos, y supongo que alguien les dará de comer: o no se instalarían ahí. Quizá también sea un lugar donde la gente abandona sus animales.
Ayer, al pasar por delante, vi este curioso letrero, hecho a mano, pero con los colores y el logotipo del Gobierno de la ciudad.


Bueno, supongo que están destinados a desaparecer, a cambio de nuevos, estos antiguos anuncios que le daban otro aire a la estación de la calle Perú, en la línea A del Subte. Ayer encontré en la tarjeta de memoria de mi móvil esta foto que hice hace tiempo. No sé si todavía se puede ver este viejo anuncio, un poco ajado por el tiempo. Tendré que volver a mirar.

De vez en cuando, por la calle, saco fotos de los letreros que muchos comerciantes utilizan para anunciar lo que venden. Aparte de que no están diseñados ni hechos por profesionales, estos letreros no tienen nada de especial. Sin embargo, no dejan de llamarme la atención. ¿Significa esto que funcionan?




Me han llegado por mail estas fotos de Isaías Garde. Impresionante. En Entrerríos están quemando pastizales, y el viento nos trae el humo a la ciudad. Esperemos que el viento cambie de dirección pronto.




La leyenda dice que si bebes de la Font de Canaletes, volverás a Barcelona. Una de las pocas sentimentalidades que permite el seny catalán. Recuerdo que delante de la fuente estaba el Bar Canaletes, adonde acudían todos los emigrados y los exiliados catalanes cuando volvían a su país. Yo estuve presente el día en que mi abuela entró y se encontró con una amiga a la que no había visto en 40 años. Los gritos, las lágrimas… supongo que los del bar estaban acostumbrados. Hace algunos años, el seny nos indicó que ese bar debía convertirse en un Burger King.

La fuente que yo me encontré ayer no funciona. Pero me preguntaba si, en caso de que funcionara, y yo bebiera, ¿adónde volvería, a Barcelona o a Buenos Aires?

Hoy Aguas de Barcelona, donante de esta reproducción, ya no está en Argentina. Al parecer, no cumplió el contrato que tenía con el país y fue expropiada.

Buscando, como es mi costumbre, en una librería de viejo, encontré esta postal melódica, que lo es porque sobre la imagen lleva una película de plástico que en realidad es un disco de 45 rpm. Me gusta mucho esa imagen de una Avenida Corrientes que todavía tenía glamour. (Por cierto, ahora el tráfico fluye en la dirección contraria, hacia el Obelisco, a esa altura de la calle donde aún está el Metropolitan.)

En el reverso pone que la grabación es de El choclo, uno de los tangos más famosos. No tengo un tocadiscos, así que no sé si todavía se podrá oír. También pone que se puede escuchar perfectamente más de 200 veces, así que de alguna manera, la grabación caduca.

Bueno, en esa tranquilidad andaba yo el otro día por el centro cuando… me quedo de piedra: ¡carteles electorales del PSOE! Me quedo de piedra, pero no me extraña. Buenos Aires está lleno de españoles y es normal que los partidos hagan campaña aquí. Simplemente me sorprendió toparme con ellos, nada más. Así que hice la foto que aparece arriba.
Al día siguiente, llego a la esquina de Avenida de Mayo y 9 de Julio y de nuevo: la maldita campaña, de nuevo el PSOE, aunque presentándose en un estilo más de aquí que de allá, con esas banderas. ¡Ya me gustaría a mí verlos intentar algo parecido en Catalunya!
Lo que no he visto es propaganda del Partido Popular. Será que tendrán menos fe en los votantes argentinos, con todo ese discurso anti-inmigración que parece que llevan. (He dicho que leo los titulares, así que de algo me entero).
Bueno, las elecciones pasarán pronto y los carteles desaparecerán. Lo que habrá que ver es si también desaparece la política de acercamiento entre España y Argentina. ¿Existe una política de acercamiento entre los dos países?

Creo que es bueno mantener abierta la máxima capacidad de sorpresa. Aunque algunos nos tomen por inocentes, incultos o escasamente cosmopolitas. En mis cuadernos siempre hay una página titulada Avistamientos, donde voy registrando esas sorpresas que le saltan a uno a los sentidos por la calle. Algunas cosas, como la de la foto de arriba, también las registro con la cámara.
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No me sorprende que haya sitios en todas partes que ofrecen toda clase de servicios estéticos a la vanidad que a tanto y, a veces, tan placenteramente nos domina. Lo que me sorprende son algunos de esos servicios, y sus nombres. ¿Alguien sabe qué significa eso de Auriculoterapia?


Igual que soy un mal turista, soy un mal dominguero. No sé si se utiliza la palabra en Argentina. En España, domingueros son esa gente que lo invade todo los domingos (por lo general en familia), comiendo fuera, haciendo turismo de un día, ocupando todo el espacio posible.
El domingo pasado decidimos, Carolina y yo salir a dominguear. Nuestra intención era salir al Tigre en el tren de Retiro, pasear por el Delta, comer ahí, volver con el tren de la costa hasta Olivos, y de ahí averiguárnoslas para regresar a casa. Ese era el plan. Así que tomamos el 132 hacia la estación. Sin embargo, por el camino, pensé que el Tigre estaría lleno de domingueros como nosotros (con el buen día que hacía), que tendríamos que luchar a brazo partido para conseguir una mesa en cualquier sitio, donde comeríamos mal y caro, que me pondría de mal humor… todas esas cosas que me hacen un mal dominguero. Así que le dije a Caro que bajáramos del colectivo y diéramos una vuelta por la ciudad.
Bajamos en Paraguay y Riobamba, convencido como estaba yo de que la exposición de Miró era en el Centro Cultural Recoleta, y caminamos hacia allí, un paseo plácido por un barrio fino donde apenas había gente por la calle (los adinerados están todos de vacaciones).
Pero yo soy tonto: acostumbrado a ir por esa zona entre semana, no me acordé de que la zona cercana al cementerio estaría llena de turistas y domingueros. Y lo estaba: en la plaza frente al centro cultural había decenas de tenderetes de artesanos (de esos que da igual si te los encuentras en la Recoleta, en Parque Centenario, en Palermo o en la Costanera, porque siempre venden lo mismo), y para mí eso ya mata un paseo. Lo que menos me gusta cuando salgo a caminar, es andar de compras.

