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Un par de novedades

dic 21, 10:16

Cuando digo novedades, es evidente que lo son para mí. Si algo demuestra internet es que cuando uno piensa que ha visto algo nuevo, un montón de gente lo considera ya viejo. Con suerte a ustedes no les sorprenderá nada de lo que viene a continuación .

“Cuidado con la mochila, porque las mujeres se la pulguean.” Fue lo que me dijo uno de esos amigos que uno siempre debe tener en el centro de las ciudades: camareros, vendedores, kiosqueros—gente que conoce bien la zona, por estar ahí a diario, oye y ve lo que pasa. Son los puntos de entrada en la red de información de cualquier ciudad.

A lo mejor mi informador sólo quería congraciarse conmigo, quedar bien, ofrecer una información—falsa o verdadera, no importa—para sacar algo a cambio… no sé qué podría ser.

En este caso, me sorprendió que me avisara de las mujeres. ¿Será la nueva moda entre ladrones y carteristas? Será que las mujeres, aprovechando que provocan menos desconfianza que los hombres, se pueden acercar a una mochila y llevarse lo de dentro con menos resistencia. Sin embargo, no sabía que esta división por género del trabajo se hubiera institucionalizado tanto que la información tuviera un valor particular.

Pero lo que más me llamó la atención fue el verbo pulguear, nuevo para mí. O a lo mejor lo que dijo, y yo, como siempre, oí mal fue punguear. Según el diccionario lunfardo de Athos Espíndola, punga es un “hurto de dinero o efectos de los bolsillos de las personas.” Pero estoy seguro de que oí pulguear. Es porque después de la L, la g es más suave que después de la N.

En todo caso, bajando por la definición de punga en el diccionario encontré esto:

Café de la punga. Nombre que se le daba a un conocido ‘café con camareras’ que existía antiguamente en el barrio de La Boca.”

¿Alguien sabe qué café podría haber sido, y dónde estaba?

Hace un par de años, caminando por Avenida de Mayo, enfrascado en una de nuestras conversaciones épicas con mi amiga Juli, un tipo intentó abrirme la mochila. Yo lo venía vigilando de reojo desde hacía unos metros y cuando me pareció que estaba demasiado cerca, me di la vuelta y lo saludé. Sonrió y cambió de dirección, desapareciendo entre el gentío. Mi única experiencia en Buenos Aires con un punguista.

Al terminar con mis negocios en el centro, me metí en la London, que tiene grandes ventanales y salón fumador, a tomar un café y ver pasar al personal. De manera invariable, la gente que parecía de aquí llevaba el bolso bien agarrado. Los turistas, o sea la gilada, se lo colgaban a la espalda o lo llevaban de cualquier manera, carne de punga.

Estoy practicando con mi palabra nueva. Gracias por su paciencia.


5 Respuesta a "Un par de novedades"

  1. Roger dice:

    Y otra cosa: ¿Por qué hay gente que se compra esos maletines especiales para el ordenador portátil? ¿Qué no saben que eso es equivalente a colgarse al cuello un letrero de neón (con batería en el bolsillo) que anuncie: “Hey, que llevo una de esas máquinas caras”?

  2. MATILDE dice:

    COMO SE NOTA QUE NAVEGÁS Y TE NUTRÍS DE LAS EXPERIENCIAS COTIDIANAS DE LAS PERSONAS, QUE CAPTURÁS ESE INSTANTE QUE PUEDA CARACTERIZAR UN REFERENTE DE ESTOS TIEMPOS, ME REÍ CUANDO EXPRESASTESCARNE DE PUNGA

  3. Roger dice:

    Pensé que sería una pequeña sorpresa para quien llegara al final del post. Me alegro de que te haya gustado.

  4. pedro dice:

    Increible,cuanta verdad,como si fuera una pelicula.

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