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Nacional

ago 20, 16:02

Lo de ir por la calle con prisas, de una reunión a otra, a la hora del almuerzo es mal asunto. A mí me embarga la ansiedad por todos lados: tengo que encontrar un sitio donde me dejen fumar (o que tenga terraza, incluso en invierno), que sea barato y que tenga algo interesante en el menú. Lo del tostado de jamón y queso con un café o una gaseosa siempre es la opción de último recurso.
Ayer, a toda prisa, por Perú, en el 858 me topé con la pizarra del restaurante Nacional (que como me explicaron no es El Nacional, que es otro, sino Nacional a secas). La pizarra anunciaba el clásico menú ejecutivo de entrada, plato principal, bebida, postre Y café por 30 pesos. Más abajo, sin embargo, proponía otro menú de 19,90, que es la mejor forma de decir 20 sin decirlo, que podía ser de pasta casera, sopa del chef, ensalada (menú light) o sandwich gourmet más bebida y café (o postre). Ese último el del sandwich me atrajo porque pedirse un tostado, un agua con gas y un café ya te puede salir más caro en la mayoría de los sitios.
Me senté en la terraza. Hacía algo de viento, que se me llevaba la servilleta a cada rato, pero no tenía frío. El sandwich gourmet, cuando llegó, y llegó rápido, esencial porque tenía prisa, me encantó de vista. Siempre sospecho de la palabra gourmet, porque pertenezco al clan de los amantes de la comida popular, aunque no exclusivamente, y concuerdo con Álvaro Cunqueiro en que el gourmand debe ser capaz de apreciar todo tipo de comidas.
El sandwich: el pan era una focaccia con aceitunas negras tostado, en su punto, ni demasiado blando ni demasiado duro. Contenía pollo grillado, rúcula, escamas de parmesano y tapenade, que al parecer es una mayonesa de atún. Como guarnición, venía una cucharada grande de pisto o samfaina de cebolla y pimientos, o como dicen aquí, esos ingredientes caramelizados. Metí el pisto en el sandwich y le pegué una mordida. Cuando me di cuenta ya no quedaba nada, así de bueno estaba. Hasta las notas que estaba tomando de la reunión anterior y para la siguiente quedaron olvidadas sobre la mesa.
Para el café entré a hablar con la chica que me estaba atendiendo. Mi idea era preguntarle un par de cosas, ya que había decidido que lo del sandwich había que contarlo aquí. No le pregunté su nombre porque siempre me ataca la timidez cuando voy con el Buenos Aires Ideal por delante y no quería que pensara que intentaba ligar, o algo por el estilo. En todo caso fue muy amable y pronta en el servicio, cualidad que escasea notablemente en los restaurantes que tiran a finos en esta ciudad.
Lo bueno de la experiencia es que ya tengo otro lugar donde parar en San Telmo cuando ando con prisas a medio día y, como siempre, ligero de plata.
Eché un vistazo a la carta y también sirven cócteles. Soy bebedor de manhattans, negronis y dry martinis (no necesariamente en ese orden), así que también hay ahí otra cosa que probar.

Por cierto, la celeridad con la que me comí el sandwich evitó que le hiciera una foto. Así que este post va sin ilustración. Lo siento, porque también, como ya dije, era bonito de ver.


1 Respuesta a "Nacional"

  1. Bruno dice:

    Vodka Martini, agitado, no batido.
    Un abrazo, Dubner, Bruno Dubner

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