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Mercurio en la City I

may 25, 15:10

A modo de introducción

Lo bueno de caminar por las ciudades (aparte del ejercicio) es que uno encuentra motivos de sorpresa a montones. A veces, uno se sorprende por cosas que no deberían sorprender, algo que a mí me ocurre a menudo y no sé si será la principal razón de ser de este blog.
El caso es que no hace mucho, iba yo andando por la City, (para los forasteros, el distrito financiero de Buenos Aires), y me di cuenta de que había muchísimas de representaciones de Mercurio, más que nada en bancos o edificios que originalmente fueron bancos, casi todos de finales del siglo XIX y principios del XX.
Mercurio (Hermes para los griegos, Tot para los egipcios), era el mensajero de los dioses. Lo interesante, sin embargo, es el resto de los empleos que tenía: claramente era un pluriempleado. Se dice que era guía de los muertos y protector de mercaderes, pastores, ludópatas, mentirosos y ladrones. Que aparezca tantas veces en la City y además sea el emblema de la Bolsa de Comercio, entonces, no debe sorprender a nadie.
Sus símbolos son el pétaso, un sombrero redondo de ala corta, con alas; las talarias, esas sandalias aladas que eran de oro y podían transportar al que las usara a toda velocidad por el aire; y el caduceo, una vara con dos serpientes que era símbolo de los heraldos y fue regalo de Apolo a Hermes. Este cayado no se debe confundir con la vara de Asclepio, que sólo lleva una serpiente y es símbolo de la medicina, aunque ya hablaremos de esto más adelante.
Hasta bien entrado el siglo XX, la educación consistía en gran medida de los clásicos griegos y latinos. Los símbolos que aparecen en los edificios de hace cien años eran más o menos legibles por cualquiera con estudios secundarios. El uso de símbolos clásicos para ocupaciones mundanas como el comercio y las finanzas, entre otras, era una forma de naturalizarlas, de ablandar su dureza, escudándose en la antigüedad. Muchos edificios y estructuras de la Revolución industrial adoptan motivos clasicistas por esa razón: servía para darle a lo más nuevo un aire de artisticidad antigua que lo hiciera más aceptable para la mayoría.
Así, los bancos del siglo pasado y el anterior enmascaraban la usura (gran pecado para el cristianismo) con emblemas y símbolos de la antigüedad grecorromana. Las repúblicas americanas tomaban como modelo a Roma; el Congreso argentino tiene precisamente esa cúpula que lo asocia con el Capitolio romano. En el subte A, también, los capiteles de las columnas de hierro imitan los de las columnas de mármol en los templos de la antigüedad. Ejemplos de esto se ven muchos por Buenos Aires.
Esta semana haré una serie sobre Mercurio en la City, abordando el tema desde distintos ángulos, algunos críticos, otros más bien lúdicos. Examinaré algunos emblemas del comercio, grupos escultóricos y hablaré brevemente sobre la relación simbólica del dinero y la arquitectura del centro de Buenos Aires. Espero que sea de interés.


3 Respuesta a "Mercurio en la City I"

  1. Renzo dice:

    También están las enormes columnas romanas de hierro que sostienen el Puente Pacífico, del Ferrocarril San Martín en Palermo.

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