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Los murales de Weber

oct 9, 18:36


Así como siempre digo que soy mal turista, debo añadir que soy mal periodista. Ambas figuras tienen mucho en común: nacen con la Revolución Industrial, suelen ser fenómenos urbanos, están como de paso por la realidad, o por esa que visitan momentáneamente: unos por placer, otros por trabajo. No sería descabellado decir que el periodista es un turista asalariado.
Como mal turista, tiendo a no ir a los sitios turísticos. De hecho, hace dos años y medio que apenas he salido de Buenos Aires. Y como periodista, detesto ir a las ruedas de prensa, siempre las evito. Aunque esta vez no pude, simplemente porque me interesa lo que está haciendo la empresa Weber con su proyecto de los murales.
Se trata de un proyecto que recupera espacios públicos, una pared, un piso, una calle, una plaza o parte de ella, por medio de murales creados por artistas reconocidos y ejecutados por empleados de la empresa misma, en algunos casos, empleados municipales en otros, o voluntarios. Los materiales los pone Weber, ya que como explica Axel Plesky, director de comunicación de la empresa, esto para ellos no es sólo un proyecto comunitario, sino también un proyecto comercial: hacen murales de cerámica porque les sirven como demostración práctica de la calidad de sus pegamentos y morteros para la construcción.
Los fragmentos de cerámica son donados, muchas veces, por empresas de cerámica: una forma de reciclaje de material que, de otra manera, iría a parar a un basural.
El método que se utiliza en los murales es el trencadís, inventado por los modernistas catalanes y hoy de uso bastante frecuente en Catalunya y Valencia, que consiste en ir dibujando sobre la superfice con fragmentos de cerámica de distintos colores.
Uno de los proyectos más famosos de esta colaboración entre Weber y los artistas es el del Pasaje Lanín, de Marino Santa María, una calle de Barracas llena de colorido y como reencontrada. Digo esto último en el sentido de que si no fuera por los mosaicos, nadie le prestaría la menor atención. En Buenos Aires Ideal, ya escribí yo algo sobre otro mural recién inaugurado, en San Telmo.
El primer artista en colaborar con Weber fue Rodolfo Sorondo, que hizo un banco en Palermo siguiendo las ideas de Gaudí. Y Florencia Delucchi ha estado viajando por toda la Argentina dirigiendo o colaborando en otros murales.
Estos tres artistas, Santa María, Sorondo y Delucchi, estuvieron presentes en la rueda de prensa que mencioné al principio. Y es porque se presentaban los murales que se mostrarán en la próxima Expotrastiendas.
Este programa de Weber ha servido para crear ya 98 murales, repartidos por todo el país, y la aventura continúa. Todos tenemos derecho al arte y a vivir en un entorno más bello, y este proyecto parte de la conjunción de esa idea y otra, comercial, que es la competencia por arriba, esa que implica hacer cosas mejores y no peores pero más baratas. John Ruskin estaría de acuerdo.


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