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Bueno, no es que yo sea un erudito de Buenos Aires. Soy un mero aprendiz. Y como aprendiz estoy leyendo Rascacielos porteños, de Leonel Contreras. Fue ahí donde encontré la pregunta de la semana, y es la siguiente:

¿Cuál fue el primer rascacielos, digamos, oficial, de la ciudad?

Como ya es costumbre, la respuesta el lunes.


1 Respuesta a "La pregunta del viernes #4"

  1. Ingrid dice:

    Hola Roger,
    Cuando era pequeña mi madre me contaba que el Cavanagh había sido el primer edificio más alto de Buenos Aires y que en los pisos superiores se sentía un balanceo debido a su gran altura. No se si ella alguna vez subió o si repetía una leyenda urbana, yo no tuve el gusto de comprobarlo….
    Me permito reproducir un texto de Ramón Gómez de la Serna sobre Buenos Aires:

    “Se reconoce a Buenos Aires, más que por su enmendada silueta, por su permanente aire exquisito, único, depurado en lo alto –un aire poético como con senos de mujer– y esa mezcla de un olor húmedo que sale de ese subsuelo donde las raíces estiran sus piernas y traman la tierra básica.
    La ciudad más difícil de abarcar no sólo no se deja ver, sino que no nos ve y se diría que primero cierra los ojos para no vernos, para que no nos creamos algo del otro mundo y pertenezcamos entrañablemente a éste, apeñuscados en su fondo, como anonimal lama o abono de su río y de su tierra.
    El recién llegado siente que ha arribado a un sitio iluminado y en rotonda que no es la China, ni Norteamérica, ni otra vez España.
    Es como un gran taller de escultura en que el escultor tiene tapadas sus estatuas en gestación –barro con los trapos húmedos– y los que pasan mirando los bultos inciertos son viajeros de la vida.
    Ni al español le es fácil presuponer lo que es Buenos Aires. “

    (Ramón Gómez de la Serna, “Buenos Aires es…”, Variaciones argentinas.

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