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Fotos de viajeros

jul 31, 20:43


Tengo la manía, la enfermedad del coleccionista. Siempre estoy coleccionando algo; de hecho, este blog es, en sí, una colección que contiene otras pequeñas colecciones: el mapa de bares para fumadores, las confiterías con nombres femeninos a la antigua, los apuntes del natural y no sé cuántas cosas más.
Mi nomadismo me ha movido a virtualizar las colecciones—de otra manera, llevarlas conmigo saldría tan caro que me vería condenado a un sedentarismo permanente y, los más probable, asfixiante. Debo añadir que también se puede ser nómada sin salir de casa, y el coleccionismo es una forma de conseguirlo.

Una de mis pasiones coleccionistas se centra en las fotos antiguas, esas pequeñas que la gente hacía, snap-shots más que nada; con tal de que no sean fotos de estudio, yo feliz. Y siempre las estoy revisando, recatalogando y recategorizando, o siempre encuentro una foto por ahí que me lleva a crear una categoría nueva. Esto, de manera muy evidente, demuestra lo enfermo que estoy de coleccionismo.
Una categoría reciente, por ejemplo, es esa a la que pertenecen las fotos que aparecen en este post y que le da el título: las que se hacían a la partida o la llegada de un viaje. Todavía no sé qué es lo que me fascina de estas fotos: puedo garantizar que la nostalgia no entra en juego. Creo, más bien, que lo que celebro en ellas es un entusiasmo por el viaje, por el transporte, por el movimiento y el encuentro con el mundo. Quizá ustedes tengan mejor idea que yo sobre qué es lo fascinante en estas fotos. Me gustaría saberlo.
Las dos fotos que aparecen en este post son argentinas, o lo doy por supuesto ya que las compré en Buenos Aires. La primera en el mercado de San Telmo, la segunda en Parque los Andes, en el mercadillo que arman ahí los fines de semana.
Por cierto, esa foto de arriba, ¿será de un tren que iba, o volvía de Mar del Plata?


2 Respuesta a "Fotos de viajeros"

  1. Ana dice:

    Hola Roger! Qué tal todo? El día que quedamos nos enseñaste algunas fotos de las que coleccionas (no sé si exactamente alguna de éstas), y me ha alegrado encontrar ahora este post. Aunque igual es muy obvio, te dejo escrito, como un intento de explicación estrictamente personal, algo de por qué a mi (insisto, personalmente) me resultan a menudo fascinantes, éstas y también otras. Supongo que algo tiene que ver el hecho de que cuando fueron tomadas, imagino, hacer una fotografía tenía un poco, o bastante, de acontecimiento, de trascendencia, de cierta solemnidad (en el sentido menos académico de la palabra),imposible en la era de lo digital. Más aún quizás en éstas que documentan un viaje, ¿una aventura tal vez?, ¿una despedida, algunos dolores, esperanzas? Una historia en todo caso, para el que mira llena de misterio, un relato al que no podemos acceder, una memoria oculta. Con todo esto lo que supongo que quiero decir en definitiva es que me parecen tremendamente sugerentes, y en mi caso, sí, también, algo nostálgicas, o quizás no exactamente eso. Me provocan una extraña empatía.

    En fin, te escribía también para avisarte (aunque con lo puesto que estás seguro que ya lo sabías) que, por si te interesara, durante el mes de agosto ponen un ciclo de clásicos del cine argentino, y otro de documentales sobre puestas en escena “emblemáticas”, en la Sala del Instituto Nacional del Teatro; son los miércoles y los jueves a las 17:00, gratuito, hasta completar aforo.
    Nada más, a ver si quedamos otro día cuando te venga bien, abrazos

  2. Roger dice:

    Hola Ana

    “Un relato al que no podemos acceder, una memoria oculta”, ¿no es eso tremendamente cercano a lo que entendemos por poesía? Creo que, en efecto, los tiros van por ahí, y tú lo dijiste mucho mejor que yo.

    Lo del ciclo de cine no lo sabía, pero lo busqué y quien esté interesado, encontrará la info aquí.
    Te mando un mail aparte.
    Abrazos
    rc

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