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Vengo de la Plaza de Mayo. Estaba a rebosar de gente. La gente cantaba, pero no había alegría en el ambiente. Las banderas y las pancartas llenaban el espacio por encima de nuestras cabezas. No había un solo policía, no había camiones con agentes antidisturbios en las calles aledañas a la plaza, o por lo menos ni vi ninguno, la manifestación era espontánea y pacífica.
Los vendedores ambulantes de comida y bebida trabajaban a tope.
Hoy fue el día del censo y todos los negocios estaban cerrados. A partir de las 20h. empezaron a abrir algunos restaurantes y bares.
Al parecer, hubo gente en la plaza todo el día.
Lo que más me llamó la atención es que estaba lleno de gente de clase media, que normalmente evita las aglomeraciones. Mucha gente joven. Familias. Parejas.
Como peatón extranjero, como observador de lo que pasa en Buenos Aires, como habitante de la ciudad, debo decir que ésta ha crecido muchísimo desde que vine la primera vez en 2005. Aquel año, y viniendo de Europa, una cosa que me llamó muchísimo la atención—por poner un ejemplo banal—es que hubiera espacio para aparcar en todas partes. Ahora escasea. El poder adquisitivo de muchos ha aumentado considerablemente. Como ha mejorado el nivel de vida en la ciudad. Y en otras partes de la Argentina que he ido conociendo.
Eso se ha debido en gran medida a la política del presidente Kirchner y, después, de la presidenta Fernández de Kirchner.
Una cierta idea de sutentabilidad (digo esto en lugar de independencia) económica dentro de las fronteras del país, en medio de la globalización, ha sido la clave de la recuperación de Argentina tras la debacle de 2001. Eso incluye apartarse de la monoindustria hacia una variedad de posibilidades productivas que significa repartir en riesgo, de manera que si falla un sector otro ocupe su lugar. También ha habido enormes esfuerzos por modernizar el sistema impositivo, algo fundamental para la estabilidad del país… y algo que requiere un gran desgaste político y muchos años, no se hace de la noche a la mañana.
Hace más de un año, cuando la crisis financiera mundial estaba en su apogeo (y pronto puede haber otra recaída) el gobierno argentino se negó a aceptar la supuesta verdad, aceptada en muchos otros países como ley de vida, de que había que recortar el gasto público a toda costa. En España, por ejemplo, la crisis se prolonga, el empleo no se recupera, mientras que Argentina y Brasil siguen creciendo.
La política de los últimos dos gobiernos en cuanto a derechos humanos ha sido fundamental, también. No hay manera de superar un trauma nacional de las dimensiones del que sufrió Argentina en los años 70 sin una política de este tipo. También esto lleva años y requiere de un gran esfuerzo de mucha gente, no sólo del gobierno, para combatir la inmovilidad, el silencio y la mala consciencia.
Recientemente, la ley de igualdad de parejas, significó la legalización de algo que ya estaba instalado en la sociedad y reclamaba una apertura dentro del sistema.
Hace falta hacer muchas cosas, todavía, y siete años no dan tiempo para todas. A mí me gustaría ver avances, como los que ha habido en otras esferas, en la cultura, en la ciencia y en la innovación. Eso requiere invertir en educación y, después, en el todo lo que signifique aprovechar esos recursos humanos. No dejar que los cerebros se fuguen a otros países es fundamental para el futuro de Argentina.
Había, hay miles de cosas que hacer en este país. Néstor y, después, Cristina se embarcaron en la difícil tarea de llevarlas a cabo. Con tantos sectores, incluso fuerzas internacionales, en contra, yo (como espectador extranjero) me maravillo de lo que han conseguido.


3 Respuesta a "En el día que murió Néstor Kirchner"

  1. ArqFL dice:

    Si te hubiesen rentado como comunicador de la gestión hubieran ganado ser entendidos por algunos que rehuímos evaluar cosas que son planteadas con la agresión de choque

  2. Roger dice:

    Bueno, gracias, supongo :-)
    Yo veo la política como un trabajo de trinchera, de negociación combativa. Sin embargo, a veces me parece que los políticos trasladan, sin darse cuenta, esa combatividad a su discurso público. Y eso, en lugar de sumar, asusta y resta. Pero yo tiendo a pecar por el lado de la prudencia, o visto de otra manera, a pensar que la comunicación tiene que abrir más espacios de los que cierra. En otras palabras, no es lo mismo luchar por algo que comunicar esa lucha y los resultados que se esperan de ella.
    Una de las labores más importantes de estos dos últimos gobiernos ha sido la inclusión en la sociedad y en la economía de sectores que estaban completamente afuera. Me parece alucinante que eso no se entienda como un beneficio para todos. Desde un punto de vista conservador, se podría decir que esto aumenta la seguridad económica y personal de todos. Un tecnócrata diría que se están aprovechando mejor los recursos humanos del país.
    Para usar una metáfora futbolística, debo decir que soy hincha del Barça, y que Guardiola y Xavi son mis jugadores favoritos: son los encargados de abrir el juego, de organizar al equipo en la cancha para que todos jueguen lo mejor posible. La idea es que gane el equipo, no que unos cuantos aumenten el valor de su ficha. Aunque si el equipo gana, está claro que todas las fichas suben.

  3. pedro dice:

    Ojala se logre el interes popular para interesarse mas en la educacion de este hermoso pais, no?

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