El primer rascacielos
mar 31, 20:06
Toda la información que aparece en este post proviene de Rasacielos Porteños: Historia de la edificación en altura en Buenos Aires, de Leonel Contreras.

En la época, “hotel internacional” significaba un establecimiento de lujo que tuviera todas las comodidades que la tecnología del momento y el arte de la hotelería pudieran ofrecer. Baños en cada habitación, por ejemplo, y ascensores rápidos. También tenía que haber un lobby amplio, donde la gente se pudiera encontrar; el bar debía ser cómodo y ofrecer licores de todo el mundo, además de las mezclas de moda; y el restaurante debía ofrecer cocina francesa (la más conocida) y postres espectaculares.

El que sí entra en definición de Contreras, que es la más o menos oficial, sería el Railway Building, de 13 pisos, en Paseo Colón y Alsina. Este edificio fue construido para albergar las oficinas de las distintas empresas ferroviarias, todas inglesas, como su nombre indica. Se construyó siguiendo lineamientos más o menos clásicos: basamento, desarrollo y coronamiento, este último en mansardas, como era la moda del momento en Buenos Aires.


El edificio luego pasó a Ferrocarriles Argentinos, y después a Aerolíneas Argentinas; hoy pertenece al Ministerio de Economía. Está claro que muchos edificios importantes de la ciudad han sobrevivido gracias a que pertenecen al Gobierno (en Europa pasa igual).

1 Respuesta a "El primer rascacielos"
mar 11, 22:10
Hago una aclaración: el terreno que hoy ocupa el Kavanagh era propiedad de Josefa Maggiolo. Tornquist hijo siempre estuvo tratando de comprar el lote para poder estender la superficie del hotel, y llego a encargarle al arquitecto Alejandro Bustillo el proyecto de la obra. El croquis puede verse en el libro sobre Bustillo que recientemente publicara Martha Levisman: de imponente estilo academicista, más alto que el actual hotel, sin el bow windows de las ventanas que diseñara Alfred Zucker pero respetando a nivel basamento la continuidad con el primer hotel. Bustillo envió todos sus dibujos y proyectos a un estudio neoyorquino, Warren and EWestmore, que realizaron los planos previos a la construcción y enviaron los blue prints a Bustillo
Como sabemos, el edificio jamás se realizó, y por algún motivo la propietaria del terreno se negó a vendérselos a Tornquist y si lo hizo a Corina Kavanagh. Pero cuando en 1942 el estudio de Rocha y Martínez Castro se hizo cargo de la ampliación hacia atrás y a un costado, es posible que se lo haya consultado a Bustillo ya que Martínez Castro había trabajado para su estudio, y el edificio de 2 cuerpos y siete pisos que había diseñado Bustillo es similar al que finalmente se realizó.
En cuanto a su cualidad de “rascacielos”, el hotel fue uno de los primeros “rascacielos” de la ciudad, que aprovechó al máximo el terreno y las visuales disponibles. En su crónica La
Argentina, de Buenos Aires al Gran Chaco (1910), Jules Huret, uno de los viajeros llegados para los festejos del Centenario, cuenta que “desde el muelle, una sola construcción hace dirigir la vista hacia la ciudad. Es el último hotel edificado, el Plaza Hotel, edificio de siete pisos que destaca su blancura en el azul del cielo…”. Durante un año el hotel ostentó el récord de ser el edificio más alto de Buenos Aires.