Bar Roma
mar 6, 16:42

No sé en cuántos bares en Galicia he estado, idénticos a éste. Las repisas con botellas antediluvianas, ya inútiles, muerto el contenido; las sillas, de madera, preciosas pero viejas, algo inestables; las mesas a juego pero con la tapa de formica, para darles unos años más de vida; lo mismo con la barra; la pintura de las paredes, de aceite, con una capa encima de otra y con color crema a dos tonos, imperdonable; ventiladores pendientes del techo que por obra de no se sabe qué siguen funcionando; tubos fosforescentes para iluminar el salón reduciendo el gasto; todo relativamente limpio o sucio, según como quiera uno el vaso, si lleno a medias o medio vacío; una cámara de madera, de gran belleza y con muchos años, detrás de la barra; el suelo entre desnivelado y ondulante, y eso antes de haber tomado nada; un viejo que hace un esfuerzo para levantarse, apartar la vista del periódico y preguntar, a distancia, qué quiero.

Tenía que volver al Bar Roma y volví, con mi buen amigo Bruno Dubner, que es quien me lo recomendó en un principio. Él vivió un tiempo por la zona y desayunaba allí todos los días. El primer párrafo de este post lo escribí en uno de mis cuadernos la primera vez que visité el bar. La segunda, ya con Bruno, fue para tomar una cerveza, comer algo—los sandwiches son buenos y baratos—y hablar de lo que siempre hablamos, de arte, literatura, esas conversaciones de café. Bruno, como yo, ama los viejos bares y la conversación.


El Bar Roma, en la esquina de San Luis y Anchorena, ya está en mi lista y es mi paradero oficial cuando estoy por la zona.

1 Respuesta a "Bar Roma"
mar 7, 05:08
Querido Roger!
Que alegría! y que lugar, eh?
Fué una buena tarde.
Ya la repetiremos pronto.
Te dejo un abrazo grande, Bruno