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Alegrías y lluvia

feb 6, 14:32

Tengo que coser la tela a dos varillas de mi paraguas casi desechable. Estos días ha estado lloviendo de lo lindo.

El otro día tenía más que suficiente trabajo como para quedarme delante del ordenador hasta la noche, pero ya había quedado con un librero por Mercado Libre en que pasaría a buscar Explicación de Buenos Aires, de Ramón Gómez de la Serna. Así que desenterré mi paraguas de un solo uso, y me lancé a la batalla no sólo contra la lluvia, sino también contra toda esa gente que, por muchos años que lleve haciéndolo, no termina de aprender a circular con el paraguas abierto.
El tráfico siempre se vuelve caótico cuando llueve—aquí y en todas partes, sólo hay que volver a ver Blade Runner para confirmarlo. Hay gente que utiliza el auto como paraguas. En lugar de tomar un colectivo, opté por el subte: Línea E hasta Independencia, Línea C hasta Diagonal Norte/Pellegrini, Línea B hasta Lacroze. Increíblemente, sólo tarde poco más de media hora.
En la esquina de Corrientes y Lacroze está El Imperio de la Pizza, nombre soberbio en todos los sentidos. Entré a desayunar: café con leche (cargado) y dos medias lunas (croissants para los extranjeros). Aviso a quienes lean esto extraporteñamente que en Buenos Aires hay habitualmente dos tipos de medias lunas, de mantequilla y de grasa. En El Imperio tienen, sin embargo, un tercer tipo, también como de grasa, más hojaldrado y con una forma ligeramente distinta—parece más un puño cerrado en una especie de figa, que una luna menguante/creciente—y más salado que las de grasa normales. Los llaman cuernitos, que es como se llama a los croissants en México. Son excelentes, y más con mantequilla y mermelada. El camarero me dijo que salen del horno todos los días a las 7 de la mañana.

Si no hubiera estado lloviendo, lo más probable es que hubiera tomado un colectivo que me hubiera dejado más cerca de donde tenía que ir a buscar el libro, y no hubiera entrado en El Imperio de la Pizza: no habría conocido los cuernitos. No me cabe la menor duda de que uno toma decisiones distintas, y hasta cambia de comportamiento, según el tiempo que haga. Y son esos pequeños cambios los que lo llevan a uno por otros caminos, y al descubrimiento de cositas, situaciones, lugares, tal vez nimios, tal vez no, pero en todo caso, descubrimientos y si hay suerte, alegrías.
A mí la lluvia siempre me pone de buen humor.


4 Respuesta a "Alegrías y lluvia"

  1. Almafuerte dice:

    Horror! ¿Cómo viviste acá sin haber conocido los cuernitos hasta hoy?
    Sugiero visitar las panaderías de barrio tradicionales, y comenzar a investigar los especímenes del rubro “bizcochos de grasa”: cuernitos, libritos, entrerrianos, criollos. Esta última denominación es habitual en la provincia de Córdoba, donde el hábito de consumirlos junto con el mate a la hora de la charla generó un nombre despectivo para los empleados municipales muy afectos al descanso: “comecrioios”.
    Formatos y nombres varios para un vicio que difícilmente te abandone.

  2. Juliana dice:

    Amo esos cuernitos. Me encantó la foto. Saludos.

  3. Argentine Translator dice:

    Muy reposada tu visión de Buenos Aires. A veces los que nacimos acá no tenemos tiempo de contemplar o filosofar sobre nuestra ciudad.

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