A contrapelo
jun 18, 13:43
Tengo que abandonar esta costumbre mía de cortarme el pelo en peluquerías antiguas. Desde que estoy en Buenos Aires voy perdiendo 4-0. Y no es que lo mío sea complicado: sólo se trata de pasarme la maquinilla al uno. ¿Puede haber algo más fácil?
En la primera a la que fui, el hombre se empeñó en que cortar al uno era demasiado, así que puso el artilugio al dos. Luego, en lugar de dejármelo todo igual, me dejó la cubierta de la parte superior del cráneo un poco más larga, con lo que estuve dos semanas oyendo las burlas de Carolina, que decía que parecía un militar. No hubo manera de hacerle entender al peluquero que así no era.
La segunda fue en casa. Esto no es una peluquería antigua, pero la costumbre de que el peluquero venga a casa sí lo es. Caro había quedado con un amigo suyo para que viniera a cortarle el pelo, y ya que estaba, decidí aprovechar yo también. Y me lo dejó perfecto, pero me cobró el doble. No voy a decir cuánto por no escandalizar a nadie.
La tercera fue en una peluquería antigua, pero de postín. Primero me regañaron porque no había pedido cita. Segundo, argumenté que como no había otro cliente más que yo, bien podían pasarme la maquinilla. A regañadientes me atendieron, y de nuevo se negó el peluquero a cortar al uno. Por lo menos me lo dejó bien. Lo malo es que tampoco es barato, y me niego a decidir con dos días de antelación lo del maldito corte de pelo.
Odio cortármelo. Siempre me lo dejo lo más corto posible para no tener que volver a pensar en ello en tres meses.
Esta mañana fui a otra peluquería antigua, en la Avenida La Plata. Llegué, me senté, el peluquero me puso el delantal, le dije lo que quería y cuando empezó a pasar la maquinilla, me di cuenta de que el pobre hombre ¡sufre de Parkinson’s! ¿Qué le iba a decir? Ya era demasiado tarde. Ya me faltaba pelo en la mitad del lado derecho de la cabeza. Tuvo que utilizar tres maquinillas distintas, cada una con dos peines, para hacer lo que un peluquero hace con una y uno. Y me lo dejó fatal. No me atreví a decirle que utilizara las tijeras en ciertas partes. No me hacía gracia lo de morir desangrado en una peluquería. Ahora estoy esperando a que llegue Caro para que termine la faena.
Creo que la próxima vez iré a una peluquería de señoras, como hacía en Valencia, a ver si esto deja de ser un problema.

4 Respuesta a "A contrapelo"
jun 19, 06:16
¿Por qué no te compras la maquinilla y le pagas a Caro? Total, ya que termina la faena bien podría empezarla, ¿no?
Saludos
gp
jun 19, 09:30
Soy argentino (de Córdoba)y vivo en Barcelona, se de lo que hablas por que desde que llegue a esta ciudad me ocurría lo mismo….hasta que compre una maquinilla y hago la tarea yo mismo….y a nivel 1!!!!!!!!!
jun 20, 12:09
Creo que lo de encontrar un maquinillista que lo haga bien es difícil en todas partes. Algunos se sienten insultados porque no me interesa su habilidad tijerística, sólo quiero la maquinilla.
En cuanto a hacerlo en casa; eso lo intenté hace años, pero luego me pasaba seis meses encontrando pelitos por todo el baño. Podía llegar con un equipo de limpieza industrial, con máquinas y seis operarios, y al día siguiente encontraba pelitos. Por eso me parece mejor delegar la despelización en una peluquería. :-)
jul 4, 17:36
jajaja, yo nunca logrué encontrar una peluquería decente… al final, opté por dejarme el pelo largo y atármelo con colita, qué es mucho más fácil y económico…