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de Pietro Sorba
Editorial Planeta, 2008

Siempre que puedo evito Mcdonald’s, o sea, siempre. Y Burger King. Y todas las cadenas de cafeterías que venden una sólida idea prefabricada del café, del confort interior de su consumo, de la salud—algunos sitios venden ensaladas—o del dulce patrio, como ocurre con los alfajores. Siempre evito estos sitios, y más, aunque sin nacionalismo que valga la pena contar, si se trata de la super-cadena de cafeterías, Starbucks. Mi actitud no es nueva, ya en España la tenía, y antes en Estados Unidos, donde es más difícil escapar de la condena de las franquicias.
Prefiero los cafés y los restaurantes que se defienden por su cuenta, que intentan ofrecer algo particular que los diferencie de la competencia. No es lo mismo una estrategia empresarial diseñada en oficinas, que otra diseñada por la experiencia en la cocina y los gustos de la clientela.
También me ocurre que soy más partidario de la comida tradicional que de las vanguardias y las experimentaciones. Eso no quita que esté dispuesto a probarlo todo, en ocasiones, aunque para diario prefiero los platos populares.
Cuando Carolina me regaló esta guía breve de los bodegones de Buenos Aires, mi primera reacción fue de escepticismo, más que nada por el formato y el tipo de papel. Parecía más un libro de consultar en casa que algo para llevar en el bolsillo durante mis constantes periplos por la ciudad. Pero, luego, examinándola con cuidado, pude apreciar los buenos mapas que incluye, la información básica para cada establecimiento y, sobre todo, los comentarios del autor, un tipo que parece disfrutar comiendo: en eso, sin conocerlo personalmente, ya me apunto para ser su amigo.
En cada entrada, Sorba cuenta algo de la historia del restaurante en cuestión, la mayoría tienen sus años. Después cuenta el ambiente que hay en el local y las especialidades de la cocina. Y por último, nos dice su plato favorito en ese lugar.
Antes de leerme el libro, yo ya conocía algo así como la mitad de los establecimientos reseñados; ahora, los conozco casi todos. De hecho, ocurre a menudo que, si vamos a salir a cenar, o tenemos que almorzar fuera, consultemos esta guía , la mayoría de las veces por ver si hay algún restaurante del que nos hayamos olvidado. Muchos, sin embargo, los tenemos bien grabados en la memoria, y la consulta es por las especialidades, o por averiguar la dirección exacta.
Los bodegones que vienen en la lista, 30, no son los únicos que hay en la ciudad, claro, pero sí que son algunos de los más representativos de la comida porteña del siglo XX. No todos son baratos, una de las condiciones del bodegón, algunos por la zona donde están, otros por la calidad de los productos que emplean, un par porque se han aburguesado en exceso. Aún así, si uno quiere comer bien y en abundancia, esta guía es lo mejor que he visto en la materia.


2 Respuesta a "Bodegones de Buenos Aires"

  1. Gemma dice:

    Esta guía estaba en el primer monto de libros que me diste para echarle un vistazo nada más llegar y ha sido esencial durante nuestra estadía. Excelente, sí señor.

    Abrazos

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